Un reciente Informe de la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (Cepal) ha cinco de la Conferencia
celebrada en El Cairo sobre Población, determinó
un índice de embarazos adolescentes aún elevado
en la región.
Si entre 1950 y 1955 la Tasa de Fecundidad en América
Latina era de 5,9 hijos por cada mujer, en los últimos
cinco años ha descendido a un poco más de un tercio,
es decir, a 2,4 hijos por cada mujer. Del total de embarazos la
cifra en adolescentes ha aumentado de 8,5% entre 1950 y 1955 hasta
un 14,3% cincuenta años después, aunque ha disminuido
levemente desde el año 2004.
Aunque se establece como una característica general, un
aumento en la felicidad de los padres y en las familias, los embarazos
adolescentes implican a veces el grave deterioro en la vida de
las personas. La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena,
junto a otros expertos, señalaron que el embarazo adolescente
es causa y producto de desigualdades económicas, étnicas,
generacionales y de género. Junto a la exclusión
social, generalmente el embarazo adolescente deriva o perpetúa
a familias y a sus hijos a un precario estado socioeconómico.